dissabte, 4 d’abril de 2015

Un sombrero que levita

Se atiborra de
ventanas tu rostro
y en el alféizar de todas,
un ángel que pasa

una mariposa hace un alto
a pie de mejilla y
amanece en el paisaje
un baobab encinta,

un palmoteo espontáneo
entre bambalinas

una hilera de colibríes
que bostezan aire
cuando respiran

un osezno en plena danza,
el gorgoteo de la tierra
cuando se despereza y mira

el adoquín donde
se atrancan las palabras sucias
y que el barro petrifica,

una flor en la rocosa nada,
el pañuelo que aúlla
las penas del cada día

el cocodrilo
que abre y cierra
las pestañas
con el aire solemne
de un sombrero que levita

un cohete que despierta al aire
con sueños impresionistas

un búho jubilado y
una monja descalza
huyendo
en plena travesura

la insolente guitarra
derramándose en la playa

un gigante que balbucea
para apedrear las casas
con inocentes sílabas.