diumenge, 22 de juny de 2014

El poder de un trapecio

Solté todos los paraguas
me puse el chubasquero

me calcé la calle para
 surcarla como un velero

pero el charco parduzco
se iba incrustando de torbellinos,

del cielo colgaba un trapecio
sin origen ni dueño 

y desde el trapecio 
la luna se iba derritiendo
como el rostro en un sueño,  

pálido y vacío

como un molino que lanza
quejidos de muerto.





Pero abrí los brazos 
a los estornudos
que me lanzó el viento

el trapecio se posó bajo mis pies, 
lánguido como un espejo

y me llevó allá a lo alto

donde enmudecen las campanas,
donde ya no importa
ni el tiempo.



Publicado en el suplemento cultural del Diario de Palenque (México)

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divendres, 20 de juny de 2014

A pesar de las hormigas

Al rosal de rosa única
de mi poema
le nacieron cuatro hijitos
dos grandes, dos chiquitos

dos altas rosas solteras 
las acechan desde el jardín vecino
amarillas y soberbias

y yo les canto

pero el gato que me observa
cierra los ojos
como si fuera a marchitarse

y yo quiero cantar
aunque alguien chille en la calle

quiero cantar 
aunque se llene el cielo de hormigas,





y cantaré
en linea recta o doblando esquinas
aunque mueran las aves
de frío u olvido

aunque me atrape la lluvia
corriendo y desnuda,

aunque al rosal
no le queden más que espinas.





dimecres, 11 de juny de 2014

Vuelo a quemarropa

Todos parten, todos huyen
en masa,
del centro en espiral y
del límite en las casas

un cuervo sentencia
desde su alta copa
blindada.



Todos parten, todos huyen
del coral a quemarropa
y del viento que pasa

del tejado que solloza y
del sombrero con solapa.



Todos parten, todos huyen

el cuervo se inclina y

las puertas expiran,
se agotan las ventanas.








diumenge, 8 de juny de 2014

Desierto de agua

Un hada repudiada
ronda cabizbaja
por la arena del desierto.

Al pasar, una hilera 
de peces-fósil
boquea y ella 
les lanza un gesto
sin mirarlos
hasta convertirlos en agua.


El agua se escapa 
y a un cactus gigantón
le crecen colores salvajes
entre las arrugas,

por las rodillas
los labios y
el mentón.



El aroma embriaga, 
el hada se recoge las alas

empieza a engullirlas
como hojaldres

del verde al rojo
del morado al naranja,

al hada
le sobran las alas, 

azul
amarillo
escarlata

ya la bruja
se le va dibujando
en la cara,


el desierto
se convierte
en un ejército 

de mariposas
cristalizadas.









diumenge, 1 de juny de 2014

Madame Ciempiés

La mujer ciempiés
enloqueció 
el día que quiso 
hacerse una pedicura
y se quedó a medias.


En el salón parisino
de la dama 
cien zapatos libres
de callos y hechura
se lanzan a las calles,


el corazón en los tacones
el aire desandando pasos
y en cada esquina
un acertijo.




La mujer descalza
allá encerrada
rememora cien bailes 
en los palacios mes selectos

se recoge las cien enaguas, 
trepa al balcón 
y salta,

a la mujer medusa
le crecieron alas.





Fotografía: Beatriz Gil
Poema: Isolda Font

Siete lunas


Siete lunas en la grupa 
de un caballo cojo, 

bajo sus tres patas

siete feroces reflejos
como siete redondas lanzas,

en el cielo
ni una estrella blanca.



Siete lunas a hombros
de un caballo viejo,

siete sombras
y una lápida.



Al caballo muerto
siete espejos
lo acompañan,

en el aire
ni un relincho,

en la grupa del cielo
una estrella blanca.