dilluns, 17 de desembre de 2012

Feliz Navidad (II)

Llega la navidad
y mi tierra me llama,
mi gente, las partículas
que forman mi alma.

Sé que será difícil
pasear por las calles
y ver el invierno
desparramado por las aceras
como si ya no importara,

ver al hambriento
sorber bocados de vida
con la mirada aniquilada,

zamparme un festín
mientras afuera
llueven cuchillos
como jabalinas.

Sé que será difícil
almorzar con las noticias,

soportar el fuego
creciéndome entre las costillas.




dimecres, 12 de desembre de 2012

Miércoles de ceniza

Pasaría una bruja
anoche
por el bosque de Milburn

que los árboles amanecieron
con peinetas de ceniza

desde la copa
hasta los pies

y rodeándoles la cintura.



Como un fotograma
en blanco y negro,

la nieve
pulverizando el pecho
de quien la respira

los patitos del estanque
patinando
hasta la caricatura,




algún conejillo
tras la niebla

y ninguna música.







dilluns, 10 de desembre de 2012

Ya no miro las noticias

Yo no quiero
que un violín desafinado
me anide en el pecho

no quiero
sentir frío en la piel
aunque sea verano

no quiero
que la mariposa agonice
hasta volverse polilla



yo quiero
estrellas en el techo,

vivir en el mar
y en la orilla

agarrar el trapecio
y atreverme
a soltar la mano


diumenge, 9 de desembre de 2012

La luna también arde

Arrancarme la piel
a tirillas
hasta el rasgar
de mi cuerpo

medirle la temperatura
a mis huesos
y bucear
a través de la lluvia,

sacudirme la cal
como un buque
o una ballena

podarme la leña triste
y encender la chimenea

y es que anoche
la luna bajó hasta mis manos,

y aunque la luna es
perfecta y suave

cuando la sujetas,
la luna también arde








dimarts, 27 de novembre de 2012

Relato: Los bosques de Milburn

En los bosques de Milburn, antaño vivía un leñador con fama de huraño, se decía que era grande como un ogro. Pero de aquella época solamente queda una caseta, con las ventanas forradas de aire y las paredes pintarrajeadas. Y como siempre ocurre cuando alguien encuentra el esqueleto de un retazo del pasado, una leyenda nace.

Ésta en particular habla de un espíritu encapuchado que no conoce los buenos días y cojea por pura coquetería, cómo si tratara de evidenciar un pasado guerrero contra algún tronco traicionero. Apoyado en un bastón, aprovecha la duermevela de la madrugada para aparecerse en los caminos, cortar algo de leña, desayunarse algún conejillo despistado... siempre con la atenta complicidad de sus fieles devotos, una manada de zorros que lo andan siguiendo desde siempre, o así lo parece. Con el pasar de la rutina, al encapuchado ya no le apetece aparecerse en los caminos, cortar leña ni degollar gazapos dormidos, pero el pobre no conoce otra vida y sigue con lo suyo, con el único consuelo de alimentar la nostalgia.

Y así transcurren las madrugadas en los bosques de Milburn: el encapuchado, la niebla, sus fieles guardianes mimetizados con el otoño que va barriendo el viento. Cuanto más desnudos se van quedando los árboles del bosque, ni asustar a los incautos divierte ya al encapuchado, solamente sus fieles compañeros retozan con entusiasmo, olisqueando el aire. Ya harto, el que una vez fue leñador decide cortar por lo sano. Así que parte. Parte aun intuyendo que nunca podrá llegar lejos, que nunca podrá huir de un destino que le fue marcado en cuanto nació.

Y es que el leñador había nacido en absoluto silencio, discretamente. La comadrona tardó en percatarse de que ya era de este mundo; la madre, por supuesto, falleció en el acto. Sobrevivió de puro milagro y pasó una infancia y adolescencia sin que los demás notaran de sus andares y venires por los pasillos. Por supuesto nunca tuvo la ocasión de adquirir el don del habla, al no tener la oportunidad de practicar, pero escuchaba las conversaciones de los demás y se hacía una idea propia de cuanto ocurría. Y ocurrieron muchas cosas, algunas las entendió a medias, o a su manera, y el mismo día en que todos partieron, la naturaleza fue tomando posesión de la casa, transformándola en la caseta que ahora habita, destartalada, el centro del bosque y que sería el hogar del leñador hasta el incidente del tronco que cayó donde no debía.

La muerte vino tan silenciosa como lo había hecho años atrás la vida; en cambio, la transformación de leñador a encapuchado fue algo dolorosa. Por primera vez, los demás eran capaces de verlo, de saber de su existencia, algunos incluso lo saludaban con un gesto o trataban de hablarle. El leñador estaba tan asustado que, debido a su torpeza en asuntos diarios, pronto ganó fama de huraño, pero es que al leñador jamás nadie le había enseñado cómo funcionan estas cosas. Así que al principio se escondía, evitaba todo contacto. En esa época fue cuando llegó la manada de zorros. Con ellos todo era distinto. Con ellos ya no debía esconderse. Con ellos todo estaba sincronizado. Con ellos se había convertido en leyenda, en esta leyenda que ahora lo sepultaba y que lo obligaba a huir.

Y sincronizada fue también su partida, adentrándose en lo más profundo del bosque, donde los árboles son más espigados y el aire más oscuro. Andaron y andaron, del bosque llegaron a un claro, del claro a un riachuelo, del riachuelo a un gran río, y de allí, al mar. El océano. Jamás había el encapuchado tenido tanta belleza al alcance de sus ojos. La manada jugueteaba en la arena como cachorros, los hocicos rebozados de arena. El encapuchado se quitó la capucha y entró en el agua. El encapuchado, ya sin capucha, caminó y caminó, solo, por el fondo del mar, sintiéndose libre. Las criaturas marinas lo observaban sin juicio alguno, a nadie parecían importarle sus ademanes hoscos, su cuerpo de ogro. Así que decidió quedarse y seguir caminando.

La manada, una vez agotada de esculpir castillos en la arena, regresó al bosque, a la caseta. Y allí se quedarían para siempre, apareciéndose en los caminos, zampándose algún conejillo.Y, el que en vida fuera leñador y encapuchado tras la muerte, sigue hoy en día caminando por el fondo de los océanos, sin tener que cortar leña, sin tener que aparecerse en los caminos.



dimecres, 21 de novembre de 2012

Centrifugando la lluvia

Como reza la canción,

ya está aquí la lluvia
de nuevo...

y llega a borbotones,

acalambrándole los buenos días
al zorro que me cruza
y que hoy decide
quedarse en su guarida,


llega
a crucificar los caminos
con ríos de agua parda

y ribetes de espuma.


La lluvia,
no llega desde arriba.

La lluvia hizo un pacto,
la lluvia lleva
todo el agua encima,

y mientras la tierra
traga,

mis ruedas centrifugan.





dilluns, 19 de novembre de 2012

Gernika Forever

En este loco mundo
de Gernikas multiplicados

una cabra se sube al monte
a por su pasto,

para que las nubes
le cosquilleen el hocico

y divisarlo todo
desde lo alto.



En este loco mundo
de ojos vendados

la cabra lanza su balido,

la cabra se prepara,

en este loco mundo
de banderas por mortaja

la cabra coge carrerilla
y se lanza al agua.





dimarts, 13 de novembre de 2012

Relato: Feliz navidad

Es nochebuena y Felisa quiere ver las luces que han puesto, como cada año, en la plaza. Felisa abre el saco de dormir que le dieron aquellos chicos, en su primera noche de frío. Pero de esto ya hace más de una semana y Felisa opina que ya empieza a acostumbrarse al frío, que la primavera está a la vuelta de la esquina. Pero el suelo en el que intenta dormir noche tras noche es duro y el esqueleto que Felisa lleva siete décadas arrastrando cruje cuando trata de levantarse. Casi nadie usa el cajero que Felisa usa ahora como hogar, así que Felisa ya se lo ha hecho suyo, procura mantenerlo siempre limpio e incluso ha colgado alguna foto de algún familiar que ya desapareció. Al tratar de levantarse, la tos que lleva unos días incordiándola mantiene a Felisa aferrada a sus cosas un rato largo, de un sabor espeso e intoxicado. Al fin, Felisa se levanta y se dirige a la plaza. Antes de llegar da un rodeo porque, aunque le tiemblan las rodillas, debe asegurarse. Llega a la casona. El portón está cerrado. Rodeándolo, las ventanas permanecen opacas. La tos. Felisa se agarra a las paredes tratando de ahuyentar la ventisca. Parece que la casa está vacía. Cómo no va a estar vacía si ella misma fue la última en habitarla. Los demás fueron yéndose, uno a uno, ella fue la última, de esto hace ya una semana. El jardín donde antaño Felisa había olido alguna rosa o jugado al bingo los domingos es ahora una casaca vieja, apolillada, como si llevara años enteros en el fondo de un baúl. A Felisa hubo que sacarla a la fuerza de la casa, siempre fue una mujer valiente. Felisa ríe al recordar los mordiscos que logró lanzarle a uno de los hombretones que la obligó a marcharse. Y recordar le da coraje. Un pedrusco y la ventana que da a la cocina está rota. Felisa trepa y tose, tose y trepa. Felisa está dentro. Felisa está en casa. Se queda muy quieta un rato, tratando de calmar su pecho en llamas. Felisa se acerca a la estufa eléctrica y la enciende. La electricidad todavía no está cortada, así que Felisa se hace un ovillo, se enrolla en los únicos chales que pudo cargar y duerme ya.

Felisa no despierta. La navidad felicita a los vecinos con el hedor inconfundible de la partida de Felisa. La casa sigue cerrada pero a Felisa la sacan de nuevo, unos hombretones, a los que Felisa ya no lanza mordiscos pero Felisa ríe, porque es navidad, y aunque nunca vio las luces en la plaza, soñó que estaba en casa, arropada con su estufa y todos los chales que pudo cargar.




dilluns, 12 de novembre de 2012

Nunca estuve en Praga



Bajo la lluvia,
desenredarle algún poema
a la bruma

llegar a mi banco y
desembozar palabras
que me traje cosidas

entre omóplato y duda.



Nunca estuve en Praga
pero me senté en tantos bancos...

nunca estuve en Venecia
ni conocí góndolas...



Desde mi banco
bajo la lluvia

una barcaza 
mansa como el mediodía
se acerca
cruzando la neblina

para quedarse suspendida
en el costillar del agua, 

allá donde el sol
me acuna.






dissabte, 10 de novembre de 2012

Carta a un amante imaginario

Amante,
tú que no estás
a mi lado,

aquí te dejo mis manos,
este callo casi coqueto
en la base del anular

y mis diez dedos,

mi infancia de tobogán
con cabeza primero

mis rodillas de anciano
en medio de una feria,

la sonrisa en el espejo
y los globos rotos
que voy acumulando,

el jardín que se mudó
a vivir al desierto

y las gotas de rocío
que me crecen en el pecho.



Amante,
tu que estás
posado en el horizonte

llévate mis recuerdos,
que yo estaré aquí

en este ovillo
de lana cruda y
convertida en araña,

aquí estaré
tejiendo otros sueños.



dijous, 8 de novembre de 2012

Om mani padme hum

Om mani padme hum

cuatro palmos de tela morada

y las paredes se vuelven de cristal.




Al otro lado

el Campo de Marte,

su olor y serenazgo,

sus palomas enmascaradas,


mi cuerpo estirándose

bajo el árbol

como un gato.




Om mani padme hum

y las paredes se tornan blancas






dimarts, 6 de novembre de 2012

Divina Callas




Prefiero resistir
a la oscuridad
de aquellos nubarrones
que azotan

y dejar que

la divina
voz

me lleve de la mano
hasta el ponte vecchio

y a la vuelta, sentarnos
en un café parisino

mirar el sol perezoso
de media tarde
cegando reflejos
posados en el agua

hasta que
-sin una mueca de dolor-

me arranquen
las lágrimas





dilluns, 5 de novembre de 2012

Incontables chimeneas encendidas - Arvo Part


Levitar
como en una película
hasta un salón grande
o pequeño
con incontables
chimeneas encendidas

dejar resbalar el agua tibia
por la cara
tras un paseo de invierno
y calzarme borreguitos
en los pies

y quedarme dormida
con mi mantita de cuadros

en el crepitar de unas nostalgias
de algodón de feria
y corazón de resina

dissabte, 3 de novembre de 2012

Llegó el circo al parque

Un silbido helado
atraviesa la carpa

los dedos en los frenos

el chillido
de un cochinillo
en el matadero.


Hay estrellas
asomadas
a la lona negra
que todo lo tapa.



Solos,
el viento y yo,

la sinfonía 
de una bota
de payaso

que quedó olvidada
tras semanas de lluvia

en un charco.




dilluns, 29 d’octubre de 2012

Toneladas de mierda

Dijo un poeta
que hay días que parecen pintados
con el color de la mierda...

el de hoy está pintado
de una mierda espesa
como la lava
que penetra por tragaluces

arrasando triciclos
y muñecas,
colgando en un aire inerte
campanadas de fin de año.

Una mierda que se expande
hasta el ocaso más bello
para acuchillarle los colores
hasta dejarlo sin vida y
del color de la mierda

Hay días en que Dios
jamás existió

tan sólo la desolación
tras la catástrofe

tan sólo la rabia

tan sólo sacar
cubo tras cubo
toneladas de mierda



Relato: mi mejor sueño

En el ránking de los sueños
la medalla de oro
se la llevó de calle éste.

Ando por un jardín
y sé que es primavera,
mis pies siguen
un sendero rojo
de gala

hay bocaditos y champán
y conversación educada

unos músicos entonan
sin prisa
alguna nota,
afinando

y como viniendo de muy lejos,
unas voces,

que sigo,
y bajo un arco de hiedra
sentados
en un banco de piedra
dos ancianos
de la mano

entonando
el coro de peregrinos
de Tannhäuser,

la orquesta espera su momento
para crecer como tormenta

y entonces la abuelita se pierde
y debo ayudarla a continuar
uniéndome a ellos
en un torbellino de piel erizada







dissabte, 27 d’octubre de 2012

-1°

Hoy sábado,
sin importarte el asueto 
previsto en el calendario,

amaneciste bofetada,
con un sol burlón
que no calienta,

sino que luce
desde lo alto de su peana
sus perfectos bucles dorados.



Con mofletudos dedillos
va pintando sombras
aquí y allá,

para que circulen
hordas de cuerpecillos
encorvados
en desesperada coreografía,
al unísono,

las manos heladas
en perfecta estalactita
el corazón buscando leña 
entre lagartijas.



Pero
no es un baile de sol,
es un baile de luna

los párpados se cierran
en los parterres,
la marea retumba

el sol está de espaldas
ya huye la marabunta.









divendres, 26 d’octubre de 2012

Hay veces en que lloramos sin saber por qué

Hay veces
en que lloramos
sin saber por qué...

será por tantos poetas
que acabaron exterminados
en cuerpo

mientras que sus palabras
se gravaban
en lo más hondo
de nuestro esqueleto,

será por aquél amigo
que jugando al escondite
se nos fue
y que seguimos buscando
en secreto...

será por la belleza
que se posa
en el alféizar
de una luna coqueta
arropada en azules
de terciopelo

será por el océano,
que va y viene y
por la tierra que devora
cuando respira,

por el aroma a pan
tras un ayuno
de millones de los nuestros...

hay veces
en que lloramos...

y qué importa
saber por qué





dimecres, 24 d’octubre de 2012

Secretos en la escarcha

Una anciana
envuelta en lana
va recogiendo pedacitos
de escarcha

los mete bajo su chal
-con cuidado-
antes de devolverlos al cielo
como si fuera un molino

y ríe...

y yo me escondo
a observar sus secretos
hasta que

la nube de cuervos
dejada por el viento
me delata

y la anciana se zambulle
-para siempre-
en un enorme charco
de agua.








diumenge, 21 d’octubre de 2012

El otoño me regaló un puente






Ayer, el paseo otoñal
dulce y atrapado en el aire
me construyó un puente
hasta otra ciudad
por la que caminé.

Las paredes coloreadas
de las calles,

el mercado dominical
con gramófonos de trombón,
su olor a periódico
y café recién molido,

la pareja de ancianos
enredados en un tango


el sol azotando
la iglesia ortodoxa,

el parque japonés,
presagios flotando
entre el sol y sus sombras,

hasta llegar allá
donde el río decide
besar al mar

a ese banquito
donde me senté
a contar poemas,

y tomar una enorme bocanada
para quedarme allí,
donde los sueños
conviven entrelazados

hasta tal vez
el próximo otoño
cuando de nuevo el aire
me devuelva otros lugares


divendres, 19 d’octubre de 2012

Paseando

Una tortuga mansa
se acercó a un elefante

en sueños

y le dio la manita

....vayamos a pasear
aunque sólo sea
durante el crepúsculo,

paseemos
aunque sea en sueños...

el elefante
rebuscó en su memoria

y al despertar
los encontraron abrazados,

él
con su trompa
rodeándola

ella
con su caparazón
desviando la lluvia

y creyeron que eran amantes
pero no,

eran simplemente 
dos seres
que una vez
pasearon en sueños



Sigo respirando


A pesar de las grietas
en los cimientos

de payasos acumulados
en la cola del paro

de esa ardilla atropellada
cuando iba
de árbol en árbol


de ese amigo
traspapelado
en la niebla
del desengaño

de las caries
que crecen
en el alma

de los dioses
en asueto de verano y

de las flores que marchitaron
cuando miraba para otro lado



sigo respirando

https://www.youtube.com/watch?v=3aF9AJm0RFc



diumenge, 14 d’octubre de 2012

Llegó el otoño sin avisar



Llegó el otoño sin avisar
esta mañana mientras pedaleaba

Hasta el zorro que me cruza
-si la madrugada es blanca-
llevaba en el hocico
gotitas de porcelana.

Nada más queda
el cielo tricolor
que se asoma a mi ventana

un paseo entre robles
la solapa levantada,

calzarme los zapatos
de óxida hojarasca

y escuchar a Satie
arrebujada en la cama

dissabte, 13 d’octubre de 2012

Doce años

Me dijo un sabio amigo
que mi exilio es como un hijo,

que nació el día de los muertos
cuando el mundo se acababa.


Ya es todo un adolescente,
con sus hormonas
y pataletas,

con sus contados instantes
de perfecta exactitud,

con un pie todavía en la arena
y el otro,
merodeándole a la luna
para,
-como diría Sabina-
levantarle la falda
si se despista.


Ya le crecen
espinas en el rostro
ya la voz se le trunca
en la ocasión mas indiscreta

ya mi niño sale solo,
sin mí, 
ya mi exilio se aleja.
















dimecres, 10 d’octubre de 2012

Compañero de caucho



Si te preguntara,
amigo de caucho,
de qué huyes

tal vez me mandarías
la resaca de un sueño con alas,

acaso un grito
con recuerdo de espesura.




Si te acompañara,
mis brazos serían tus ramas

mis raíces, las huellas
por las que caminas

el horizonte, un ovillo terco y
plagado de travesura.





Y si alguien, de un soplo
nos recordara,

una laguna de viento
nos llevaría, de nuevo

hasta el castillo de marfil
al norte de esa playa,

a la casita blanca
en la cima de aquella montaña

o volveríamos al sur,
allá donde reímos.




dilluns, 8 d’octubre de 2012

La noche

La noche arrastra
cascabeles de luna

azules de terciopelo,

pedacitos de estrella,
de mar y risa.


La noche lleva
pendientes de agua

y collares de pluma


La noche se levanta
como polizón de tumba

divendres, 5 d’octubre de 2012

Me niego

Me niego

a dar la espalda
a una flor que se marchita,

a caminar de perfil
cuando el sol del hambre quema.


Me niego

a limar el empeño de las manos
cuando se juntan,

a escatimar esperanzas
y
a dejar a la luna en vela.


Me niego

a tirar por la borda

cicatrices
y
paraguas...

... me niego

a que vengan las lápidas
y no dejen huella. 








diumenge, 30 de setembre de 2012

Hermano...


Hermano,

te acecha aquél viaje
en el tiempo
que tanto soñamos de niños,
¿recuerdas?

Un camino de brujas
con paraguas


de trampolines
ansiosos de estrella


y sobresaltos
de brújula.


Hermano,

más allá del vértigo
existe una receta
jugando al escondite,

una maraña de sal y agua,

un castillo de arena
que dormita,

más allá,

pisar los pasos
en el barro
hasta el horizonte
donde moran las lunas


hasta el rumor ocioso
de una ballena
que despierta

con  barbas de alga
y  los zapatos
convertidos en pluma

dimarts, 25 de setembre de 2012

Al alba le crecieron nostalgias

Hoy amaneció
el alba
atiborrada
de nostalgias

como la foto
del álbum familiar
traspapelada
en un olvido
naftalina

como mi barquito de papel,
obstinado desertor
de la marea
y la orilla


Hoy el alba
se maquilló
de varias soledades

para deshojarlas

una a una

como quien desnuda
otoños en el parque

como quien se deja llevar
por la brisa

dilluns, 24 de setembre de 2012

Llueve


Llueve
por dentro
y por fuera

de pestañas

y callejones
que salpican,


mis pedales son remos
rellenos de esponja

y jardines de agua.




Llueve
a pesar de las casitas
que descansan

del abuelo que regala
los buenos días,
del café
o los huecos
en el asfalto




Llueve

y no sé

dónde estás





dilluns, 3 de setembre de 2012

Ay, mi Perú..!


Te extraño hasta las arrugas



Extraño a mis amigos 
                                  voltereta

la arcilla y el pincel,
el océano de lava,
tus dioses torbellino,
mi barquito de papel.

Extraño
la casita a cuestas, 
vivir a granel

cada ocaso que celebré
a pausas o bocados

tus sencillos tentempiés

cada vals que me incrustaste
como ciego enamorado 

el compás de tus lunas de miel. 



Te extraño más que a mi tierra
porque 
en material de sueños
eres campeón de zambullida,

te mudaste a vivir 
bajo mi piel.







dissabte, 28 de juliol de 2012

Mirror, Mirror



Mirror, Mirror

A young Spring-tender girl
combed her joyous hair
"You are very ugly" said the mirror.
But,
on her young lips hung
a smile of dove-secret loveliness,
for only that morning, had not
the blind boy said,
"You are beautiful"?
               
                       Somewhere-Sometime
                                Somehow.

                    Spike Milligan, April 1972



Espejo, Espejo

Una chiquilla tierna de primaveras
peinaba su alegre cabello
"Eres muy fea" dijo el espejo.
Pero
en sus jóvenes labios colgaba
una sonrisa con hermosura de palomas secretas,
¿o acaso esa misma mañana,
el chico ciego no le dijo
"Eres hermosa"?

divendres, 22 de juny de 2012

El viajero




EL VIAJERO


Había una vez un pueblo que sobrevivía desprovisto de alegría. Parecía que cada una de las sonrisas de las gentes que lo habitaban habían sido deshojadas tan lentamente que nadie había reparado en ello.
Un día apareció un viajero. El pueblo era bondadoso y atendieron al visitante lo mejor que sabían. Le dieron cobijo, agua y le dejaron calentarse las manos frente al fuego armado para la noche.
Mientras cenaban, el viajero se preguntaba qué tenían de distinto esas gentes, pero no conseguía descifrarlo. Lo que él no sabía es que existía en el aire una terrible enfermedad que libraba a los hombres de sus recuerdos más felices. El recién llegado todavía no había sido totalmente conquistado por dicho mal, así que intuía que algo terrible les había sucedido a sus nuevos amigos.
A la mañana siguiente salió a pasear, bien temprano. Bajó hasta el río, esperando encontrarse con el alud de risas que emana siempre de los chiquillos cuando juegan a lanzarse al agua desde árboles y peñascos. Cuál fue su sorpresa al encontrarse con la ribera totalmente desierta. Sólo los pájaros proseguían su canto, impunes a la maldición mezclada en el aire. Al viajero lo invadió una inmensa tristeza. Trató de recordar su propia infancia, pero, de golpe, no lograba recordar los juegos infantiles que habían llenado toda su vida de incontables nostalgias.
Entonces supo que debía hacer algo, partir en una cruzada. Recuperar sus propios recuerdos. Y sentía que les debía a sus nuevos amigos ayudarlos a recuperar los suyos. Se despidió y partió, sin rumbo pero con determinación. Al alejarse del pueblo notó que se sentía más animado y que su promesa se hacía más fuerte en su corazón. De vez en cuando se cruzaba con alguien y siempre les hacía la misma pregunta: ¿Dónde puedo encontrar la tierra de las sonrisas perdidas? Pero nadie contestaba, sino que huían o lo miraban mal, pero él seguía, incansable, ajeno a las burlas y gestos condescendientes.
Una noche, mientras se preparaba para el sueño, vio a unos niñitos tomando su baño, en el río, y sintió como su corazón latía, ¡hacía tanto que no oía el aire llenarse de risas! Se acercó y se sentó un rato a observarlos. Al poco tiempo estaba riéndose con ellos y sintiéndose feliz. Por supuesto compartieron la comida que habían conseguido entre todos y charlaron animadamente. Después de la cena, el viajero repitió la pregunta por enésima vez: ¿Dónde puedo encontrar la tierra de las sonrisas perdidas? Los niños se quedaron unos instantes en silencio, pensativos. El viajero aguardó pacientemente, aliviado de no entrever ningún rastro de mofa en la cara de sus amiguitos. Hasta que uno de ellos, el que parecía más mayor, tomó la palabra:
Hay una leyenda que habla de un espíritu que vive de las alegrías de los demás. Nadie sabe de dónde vino, pero desde hace miles de años ha ido chupándoles los bellos recuerdos a pueblos enteros. Es una catástrofe.
Los demás niños asintieron, entre tristes murmullos de aprobación.
Deberíamos hacer algo, dijo una niña pequeña. No es justo que haya niños sin derecho a jugar y divertirse.
Todos estuvieron de acuerdo, debían trazar un plan. Sabían que ellos también peligraban si se acercaban demasiado. No sabían qué hacer. Acordaron consultarlo con la almohada y encontrarse al día siguiente. Los niños partieron hacia sus casas y el viajero se quedó solo. Pero enseguida se durmió, arrullado por los sonidos de la vida que lo rodeaba.
Al día siguiente, el viajero se levantó de buen humor y descansado. Bajó al arroyo para refrescarse la cara y, con suerte, pescar algo para su desayuno.
Hoy será un buen día, pensó, observando su cesto repleto de peces. Hay desayuno de sobra para todos. Preparó el fuego, limpió los pescados y los dispuso para cocinarlos. Los niños llegaron en el momento preciso y cantando una canción que habían inventado por el camino. También llevaban un cesto con fruta que habían ido recogiendo. Además, traían una cabra.
Es una cabra de la suerte. Nos ayudará, dijo la niña pequeña.
Mientras desayunaban le contaron al viajero la idea que habían tenido. El viajero escuchó, parecía un buen plan. Debían intentarlo.
Todos sabían ya que el "monstruo zampa-sonrisas" -así lo habían bautizado- no afectaba a los animales y las plantas, sólo a los hombres. La cabra, que era blanca y se llamaba Mila, era una cabra muy lista, la emisaria perfecta para llevar a cabo su plan. Mila había sido entrenada desde muy pequeña y seguía siempre fiel a sus amiguitos en todas sus aventuras. Además, era muy protectora con los niños y nunca se sabía cómo podían ir las cosas, pensaban todos. Según el plan, Mila les llevaría un mensaje de emergencia a la gente del pueblo. Le ataron el mensaje  en el collar y le dieron las instrucciones. Vieron en sus ojos que Mila había comprendido.
Llegaron lo más cerca posible al pueblo sin que les invadiera la tristeza y mandaron a Mila. Esperaron.
Mila llegó al poblado y fue directamente a la choza del jefe de los ancianos. Aguardó pacientemente a que la invitaran a entrar y finalmente le mostró al jefe el mensaje. El anciano no sabía leer, así que mandó llamar al único niño del pueblo que había ido a la escuela y sabía leer un poco. El niño consiguió descifrar el mensaje y el anciano organizó una reunión extraordinaria con el resto de los sabios. Los ancianos no comprendían el mensaje porque llevaban demasiado tiempo bajo la influencia del dichoso mal, así que terminaron por no darle importancia.
En cambio, el niño que sabía leer intuía que algo iba mal. Tampoco acababa de comprender el mensaje, pero algo dentro de él le impedía olvidarlo. Decidió seguir a Mila, a cierta distancia y con mucha cautela. Vio, a escondidas, cómo los niños recibían a Mila con abrazos y risas, y algo dentro de él explotó. Algo sucedió, algo nuevo. Notó que su cuerpo se sacudía y que de su boca salían extraños sonidos. Todavía no sabía que aquella era la primera vez que reía. El niño estaba fuera del perímetro de peligro y empezaba a descubrir infinidad de cosas, tenía ganas de bailar y sentir cosquillas por todo el cuerpo. Entonces salió del escondrijo y fue hacia los niños. Ellos lo miraron sorprendidos pero enseguida lo animaron a unirse a ellos, justo cuando empezaban un juego nuevo. El niño que sabía leer jugó por primera vez.
Los niños también le contaron lo que sabían. El niño nuevo empezó a entenderlo todo y se puso muy serio. Debían tratar de salvar a los otros niños de su pueblo, aunque intuían que sería más difícil hacerlo con los ancianos, llevaban demasiado tiempo alejados de sus recuerdos.
Debían actuar al anochecer, aprovechar la hora del baño diario en el río para llevar a cabo el nuevo plan. El niño les contó a sus nuevos amigos que en su pueblo no se leía ni se escribía, pero que existía un sistema de lenguaje secreto que ahora les resultaría de lo más útil. Por lo visto, desde la niñez, en su pueblo aprendían un sistema de comunicación a distancia basada en unos sonidos que sólo ellos entendían.
A la hora prevista, se situaron en la orilla contraria a la que los niños del pueblo enfermo se bañaban en silencio. El niño que sabía leer puso las manos alrededor de su boca para proyectar su voz al otro lado del río. Los niños que se bañaban miraron de inmediato hacia la voz y contestaron. Tras el intercambio, el niño que sabía leer se giró hacia sus nuevos amigos, que hasta ahora habían permanecido en silencio, observándolo todo.
¡Ya vienen! dijo contento.
En efecto, vieron cómo los niños habían trepado a una balsa y se dirigían hacia ellos. Algo parecido les sucedió a los niños nuevos una vez estuvieron fuera del alcance del mal y aprendieron rápidamente a divertirse.
Mientras tanto, en el poblado enfermo, todos buscaban a sus niños. Habían amanecido para descubrir su ausencia y la preocupación era tan descomunal que decidieron salir en su búsqueda. Como no se ponían de acuerdo en quién debía ir y quién quedarse, acordaron ir todos.
Así, el poblado quedó desierto y, por primera vez, la enfermedad se quedó sin alimento y empezó a agonizar.
Cuando volvieron todos al pueblo sintieron el aire distinto. Los ancianos estaban ya al corriente de todo y,  tras una memorable fiesta, se estableció en el pueblo una nueva ley, a la que llamaron simplemente "ley preventiva", que obligaba a todos en el pueblo a pasar una hora mínima diaria divirtiéndose.
Fue corriendo la voz de pueblo en pueblo, y todos se sumaron a la propuesta, y así fue como el monstruo milenario desapareció para siempre.




dijous, 21 de juny de 2012

Amar en bicicleta



Rueda la bici
rueda

De madrugada,
cruzando la neblina
que nace de la tierra,
viajo
hasta lejanos arrozales,

con sus chocitas de paja

con las miradas rasgadas
de sus gentes
que existen

solamente

cuando
mi bici rueda










"Partir...c'est mourir un peu"




Cuando viajamos
huimos un poco, 

cual gotas en el cristal



Como el último árbol
en la llanura

nos vamos
en pétalos 

y nos quedamos
de raíz



Cuando viajamos

huimos hacia adentro




dimarts, 19 de juny de 2012

Buscando en el baúl de los recuerdos... este poema de juventud


El mar lanzaba
intermitente
pedazos de púrpura.

Y manos descosidas,
un adiós a los árboles
y a sus ramajes.

El saludo a las almas.

Incienso de miras
y desdichas.

Miles de niños amortajados
mascan muérdago
entre las comisuras
de su muerte.

Y bajo sus pies,
docenas de lamentos
desmigajan los días,
descarnan las horas.

Pero las paredes
siguen sufriendo.
Y aún sangran.

Arráncate las mañanas
deshojadas por el vacío
y aquél agujero hondo
quémalo con tu lluvia.

Bébete las lágrimas
y cúbrete.

Disfruta del absurdo
y falso limonero
que el temido invierno
ya está aquí.


Isolda- 1990

dissabte, 16 de juny de 2012

La Huacachina




Recorro como pulga 
la espalda de este camello 
enorme y calentito 

y me deslizo veloz 

- cabeza primero- 

en adrenalina de latidos 
en chillidos de infancia 

como navegando 
en la panza 
de un gigantesco y nómada 
castillo de arena 

Machu Picchu



Grandullón, 
te recorro las arrugas 
desde la madrugada 

hasta el sueño almibarado 
de un cóndor que anida 
justo a la vueltita, 

hasta el observatorio astrológico 
que revela fantasías, 

hasta la serpiente, el puma 
o el mono doblando esquinas 

hasta el ojo al que le falta retina 
aunque mira y mira. 

Un telón de niebla

anuncia el fin del primer acto,

y como diva te imagino 

acicalándote el lado bueno



con los ojos entornados

del que espera sin prisas


el aire que deja en su estela

cualquier vuelo escarlata

Ollantaytambo



Jugando a la rayuela 
por suelos o paredes 

treparía 

hasta la túnica 
de lentejuelas y polvo 
que cubre esta noche 

hasta la voz de soprano 
de la dueña 
de esta falda milenaria 

República Independiente de Arequipa



Ciudad blanca,
erupción volcánica,
luz blanca.

Erupción de abrazos,
gente linda
y galerías de arte.

Sobrevuelo la ciudad
-tan elegante-
con los ojos cerrados.

Insomnio de artista,
las calles respiran
las huellas
de un alma 
que amanece blanca




Colca


La vida en vertical. 
San Pedro en la montaña 
y el paraíso allá abajo, 
como adormilado. 

Cóndores hartos de turista 
salen de vacaciones 
con pantalón de rallas 
y tirantes de payaso. 

Una mula sudorosa 
va empujando montaña 
y el polvo rojizo 
se le pega en la cara. 

De abajo a arriba 
un cactus, 
un labio que se quiebra, 
la luna que acecha