dimecres, 24 d’abril de 2013

Aves del Japón




















Una pareja de sordos
juntaba promesas
de café au lait
en un París
salpicado de otoño.

Iban enlazando
secretos de almohada
besos de carmín

-las manos llenas de alas
como aves del Japón-

a la fina torre de malla.




Y al partir los amantes,
cuando ya nadie miraba,
la escultura cobró vida

y en un despegar
armado de rosas
partió sin un aullido

para atardecer
en las montañas.



Foto: Beatriz Gil
Poema: Isolda Font






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