dijous, 12 de setembre de 2013

Relato: Las dos montañas

Había una vez un niño, se llamaba Marcel. Era un chiquillo de aquellos que parecen llevar años de sabiduría anclados en la mirada. Los que lo conocían o cruzaban su camino de pronto descubrían que ya no albergaban los miedos que antaño los habían atormentado. Era como una medicina, todos hablaban de él, todos lo querían.

Un día, a Marcel empezó a crecerle una montaña en el pecho. La montaña crecía y crecía y le molestaba. Entonces, Marcel tuvo un sueño. Soñó en una enorme montaña de piedrecitas de colores, como caramelos brillando bajo un sol de vacaciones de verano. Todos comprendieron el sueño de Marcel, sabían que debían viajar lejos e ir recogiendo piedrecitas de colores aquí y allá, construir esa montaña multicolor.

Andreu, hermano de Marcel, fue el primero que comprendió el sueño. Estaban tan unidos que le regaló, para empezar, la colección de canicas que guardaba como un tesoro, desde siempre. Y con ellas empezaron a construir la montaña. La montaña que vivía dentro del cuerpo de Marcel empezó a hacerse más y más pequeña. Entonces supieron que debían continuar.

Ya para entonces había corrido la voz de pueblo en pueblo, de ciudad a ciudad, incluso había madres que contaban a sus hijos la historia de Marcel y las dos montañas. Así que los niños que crecían escuchando la historia enseguida rebuscaban entre sus tesoros hasta encontrar canicas de colores o piedrecitas recogidas algún verano en la playa; incluso los mayores se subían a los áticos a llenarse de polvo hasta encontrar tesoros de infancia que habían olvidado con las prisas del crecer.

La montaña de colores se hizo inmensa. Cuanto más grande se hacía, más y más personas acudían a hacer su colorida aportación y allí se quedaban, felices con verla crecer.

La montaña que crecía en el pecho de Marcel empezó a enfermar y cuando la montaña de colores empezó a cosquillear las nubes más bajas, la montaña que molestaba a Marcel finalmente desapareció.

Desde entonces, la montaña de colores ha sido considerada por los expertos como la montaña más mágica de todo el continente. Y la montaña sigue creciendo, haciendo desparecer a todas aquellas montañas que quieren crecer en el pecho de los niños. Por supuesto que la montaña de colores es llamada por todos "La montaña mágica de Marcel".




Ayúdanos a hacer crecer la montaña mágica de Marcel :-)
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