dimarts, 13 de novembre del 2012

Relato: Feliz navidad

Es nochebuena y Felisa quiere ver las luces que han puesto, como cada año, en la plaza. Felisa abre el saco de dormir que le dieron aquellos chicos, en su primera noche de frío. Pero de esto ya hace más de una semana y Felisa opina que ya empieza a acostumbrarse al frío, que la primavera está a la vuelta de la esquina. Pero el suelo en el que intenta dormir noche tras noche es duro y el esqueleto que Felisa lleva siete décadas arrastrando cruje cuando trata de levantarse. Casi nadie usa el cajero que Felisa usa ahora como hogar, así que Felisa ya se lo ha hecho suyo, procura mantenerlo siempre limpio e incluso ha colgado alguna foto de algún familiar que ya desapareció. Al tratar de levantarse, la tos que lleva unos días incordiándola mantiene a Felisa aferrada a sus cosas un rato largo, de un sabor espeso e intoxicado. Al fin, Felisa se levanta y se dirige a la plaza. Antes de llegar da un rodeo porque, aunque le tiemblan las rodillas, debe asegurarse. Llega a la casona. El portón está cerrado. Rodeándolo, las ventanas permanecen opacas. La tos. Felisa se agarra a las paredes tratando de ahuyentar la ventisca. Parece que la casa está vacía. Cómo no va a estar vacía si ella misma fue la última en habitarla. Los demás fueron yéndose, uno a uno, ella fue la última, de esto hace ya una semana. El jardín donde antaño Felisa había olido alguna rosa o jugado al bingo los domingos es ahora una casaca vieja, apolillada, como si llevara años enteros en el fondo de un baúl. A Felisa hubo que sacarla a la fuerza de la casa, siempre fue una mujer valiente. Felisa ríe al recordar los mordiscos que logró lanzarle a uno de los hombretones que la obligó a marcharse. Y recordar le da coraje. Un pedrusco y la ventana que da a la cocina está rota. Felisa trepa y tose, tose y trepa. Felisa está dentro. Felisa está en casa. Se queda muy quieta un rato, tratando de calmar su pecho en llamas. Felisa se acerca a la estufa eléctrica y la enciende. La electricidad todavía no está cortada, así que Felisa se hace un ovillo, se enrolla en los únicos chales que pudo cargar y duerme ya.

Felisa no despierta. La navidad felicita a los vecinos con el hedor inconfundible de la partida de Felisa. La casa sigue cerrada pero a Felisa la sacan de nuevo, unos hombretones, a los que Felisa ya no lanza mordiscos pero Felisa ríe, porque es navidad, y aunque nunca vio las luces en la plaza, soñó que estaba en casa, arropada con su estufa y todos los chales que pudo cargar.




dilluns, 12 de novembre del 2012

Nunca estuve en Praga



Bajo la lluvia,
desenredarle algún poema
a la bruma

llegar a mi banco y
desembozar palabras
que me traje cosidas

entre omóplato y duda.



Nunca estuve en Praga
pero me senté en tantos bancos...

nunca estuve en Venecia
ni conocí góndolas...



Desde mi banco
bajo la lluvia

una barcaza 
mansa como el mediodía
se acerca
cruzando la neblina

para quedarse suspendida
en el costillar del agua, 

allá donde el sol
me acuna.






dissabte, 10 de novembre del 2012

Carta a un amante imaginario

Amante,
tú que no estás
a mi lado,

aquí te dejo mis manos,
este callo casi coqueto
en la base del anular

y mis diez dedos,

mi infancia de tobogán
con cabeza primero

mis rodillas de anciano
en medio de una feria,

la sonrisa en el espejo
y los globos rotos
que voy acumulando,

el jardín que se mudó
a vivir al desierto

y las gotas de rocío
que me crecen en el pecho.



Amante,
tu que estás
posado en el horizonte

llévate mis recuerdos,
que yo estaré aquí

en este ovillo
de lana cruda y
convertida en araña,

aquí estaré
tejiendo otros sueños.



dijous, 8 de novembre del 2012

Om mani padme hum

Om mani padme hum

cuatro palmos de tela morada

y las paredes se vuelven de cristal.




Al otro lado

el Campo de Marte,

su olor y serenazgo,

sus palomas enmascaradas,


mi cuerpo estirándose

bajo el árbol

como un gato.




Om mani padme hum

y las paredes se tornan blancas






dimarts, 6 de novembre del 2012

Divina Callas




Prefiero resistir
a la oscuridad
de aquellos nubarrones
que azotan

y dejar que

la divina
voz

me lleve de la mano
hasta el ponte vecchio

y a la vuelta, sentarnos
en un café parisino

mirar el sol perezoso
de media tarde
cegando reflejos
posados en el agua

hasta que
-sin una mueca de dolor-

me arranquen
las lágrimas





dilluns, 5 de novembre del 2012

Incontables chimeneas encendidas - Arvo Part


Levitar
como en una película
hasta un salón grande
o pequeño
con incontables
chimeneas encendidas

dejar resbalar el agua tibia
por la cara
tras un paseo de invierno
y calzarme borreguitos
en los pies

y quedarme dormida
con mi mantita de cuadros

en el crepitar de unas nostalgias
de algodón de feria
y corazón de resina

dissabte, 3 de novembre del 2012

Llegó el circo al parque

Un silbido helado
atraviesa la carpa

los dedos en los frenos

el chillido
de un cochinillo
en el matadero.


Hay estrellas
asomadas
a la lona negra
que todo lo tapa.



Solos,
el viento y yo,

la sinfonía 
de una bota
de payaso

que quedó olvidada
tras semanas de lluvia

en un charco.