dissabte, 3 de novembre de 2012

Llegó el circo al parque

Un silbido helado
atraviesa la carpa

los dedos en los frenos

el chillido
de un cochinillo
en el matadero.


Hay estrellas
asomadas
a la lona negra
que todo lo tapa.



Solos,
el viento y yo,

la sinfonía 
de una bota
de payaso

que quedó olvidada
tras semanas de lluvia

en un charco.




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