dilluns, 8 de desembre de 2014

Un dolor ancestral que respira

Hay un sollozo
que se escucha
cuando te encuentras solo
ante las montañas... 

es un clamor antiguo,
es un tambor que flota 
en la tregua del agua

es un quejido hueco,
es un acordeón  
que expira.





Hay un llanto
que te llega
cuando estás solo
frente al mar...

es la sombra tras la risa,
es la página en blanco

es un tiovivo suicida

es un grito encadenado,
es un árbol que delira

es el aire suspendido,

es un dolor ancestral
que respira.

2 comentaris:

  1. Y cuando logramos sobrepasar todo eso, nos encontramos a nosotros mismos. Bellos versos, Isolda. Un abrazo, compañera.

    ResponElimina