diumenge, 14 d’octubre de 2012

Llegó el otoño sin avisar



Llegó el otoño sin avisar
esta mañana mientras pedaleaba

Hasta el zorro que me cruza
-si la madrugada es blanca-
llevaba en el hocico
gotitas de porcelana.

Nada más queda
el cielo tricolor
que se asoma a mi ventana

un paseo entre robles
la solapa levantada,

calzarme los zapatos
de óxida hojarasca

y escuchar a Satie
arrebujada en la cama

1 comentari:

  1. Entre los zapatos y el otoño, siempre queda, afortunadamente algo de "Les Embryons desséchés" a pesar de la hojarasca

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