dissabte, 16 de juny de 2012

Machu Picchu



Grandullón, 
te recorro las arrugas 
desde la madrugada 

hasta el sueño almibarado 
de un cóndor que anida 
justo a la vueltita, 

hasta el observatorio astrológico 
que revela fantasías, 

hasta la serpiente, el puma 
o el mono doblando esquinas 

hasta el ojo al que le falta retina 
aunque mira y mira. 

Un telón de niebla

anuncia el fin del primer acto,

y como diva te imagino 

acicalándote el lado bueno



con los ojos entornados

del que espera sin prisas


el aire que deja en su estela

cualquier vuelo escarlata

1 comentari:

  1. Ý ahí está el poder sorprenderse en el "vuelo escarlata", estar encaramado en los ojos del poeta para su viaje hacia encuentros de alguna parte.

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