divendres, 15 de juny de 2012

Duendes en Cajamarca




Una anciana con carita de duende 
descansa en el cerro 
junto a la casita de piedra. 

Hoy vendió poca alfalfa para cuy, 
bajó temprano de su montaña 
con su sombrero enorme 
y zapatitos mocasines, 
cargada hasta los dientes 
de cestos con hierbas innombrables, 
frutas escasas y ni una sola queja. 

Otra abuelita de igual sombrero 
y mil arrugas 
vende quesos de vaca. 
Se ríe con ganas 
de esta gringuita marciana 
que le habla de quesos de cabra. 

Y sin pedir permiso, 
de golpe 
el cielo se enfurece, 
recordándonos a todos 
quien manda, 
y salimos corriendo 
hacia ninguna parte, 
escoltados por el agua

1 comentari:

  1. Es un poema "anécdota" en el viaje, algo así como quien hace fotos para el recuerdo, Salpica de alguna manera un paisaje y un paisanaje.

    ResponElimina