divendres, 15 de juny de 2012

Huanchaco


Huanchaco

De nuevo, la llovizna me acompaña a otro pueblecito de pescadores. La cala al amanecer, sorprendida por el agua que va cayendo, pudorosa se cubre de niebla. Pero me conozco ya ese truco oceánico, así que espero. Los Caballitos de Totora también aguardan, con un ojo semiabierto, al sol que no llega... 

Pero llega. En un bar semivacío, una pareja de músicos canta canciones serranas, canciones de mar, canciones antañas, canciones de amores olvidados en la arena... hasta que la chiquilla de sonrisa blanca y piel tostadísima vaya pasando, recogiéndolas y guardándolas en una concha anacarada. 

Y atardece igualmente. Perros vagabundos juguetean en la playa en un baile ritual silencioso, recortándose sus siluetas en el aire. Y ya las redes peinan al mar que ronca.

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